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Controlar las
condiciones térmicas que vienen determinadas
por variables ambientales y variables individuales
se hace cada vez más necesario para mejorar
la calidad de vida. El equilibrio entre ellas
determina la sensación térmica
de nuestro cuerpo y el nivel de confort. Actualmente,
el sistema más utilizado para controlar
las variables ambientales son los sistemas
de aire acondicionado. Controlar por
completo la temperatura, la
humedad y la ventilación y, además, cuidar el medio ambiente, se
ha convertido en el mayor reto de las empresas de climatización, en estos
momentos.
La climatización es
el proceso de tratamiento del aire en el que
se controla simultáneamente su temperatura,
humedad, limpieza y distribución para
responder a las exigencias del espacio climatizado.
Se entiende por confort térmico la
sensación de completo bienestar físico,
desde un punto de vista de equilibrio en el intercambio
de calor. En un ambiente cerrado son cuatro los
factores ambientales que intervienen directamente
en el confort térmico: temperatura del aire,
humedad, movimiento del aire y pureza del aire.
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En
el ciclo de refrigeración circula
un refrigerante cuya función es
la de reducir o mantener la temperatura
de un determinado ambiente por debajo
de la temperatura del entorno. Para ello,
se debe extraer calor del espacio que
deseamos refrigerar y transferirlo a
otro cuerpo cuya temperatura sea inferior
que pasa por diversos estados o condiciones.
Cada uno de estos cambios se denomina “procesos”.
El refrigerante comienza en un estado o
condición inicial, pasa por una
serie de procesos según una secuencia
definida y vuelve a su condición
inicial. El conjunto de esta serie de procesos
se denomina "ciclo de refrigeración".
El ciclo de refrigeración simple
se compone de cuatro procesos fundamentales.
Expansión
Al principio, el refrigerante está en
estado líquido en la unidad exterior
a alta presión. Es necesario enviarlo
a la unidad interior y, para conseguir
el efecto de refrigeración, se
manda a través de un elemento
de expansión. Con ello se consiguen
dos cosas: reducir la presión y
la temperatura del líquido, dejándolo
con las condiciones óptimas para
la operación.
Evaporación
En el evaporador (dentro de la unidad
interior), el líquido se evapora,
cediendo frío al aire del local
a climatizar (impulsado por un ventilador).
Todo el refrigerante se evapora en
el evaporador y como resultado se obtiene
gas.
Compresión
Este gas vuelve a la unidad exterior para
convertirse, de nuevo, en líquido.
El primer paso es comprimir el gas. Esta
operación se efectúa en el
compresor obteniendo gas a alta presión.
Condensación
El vapor a alta presión circula a
través del condensador. Se evacua
el calor al exterior y se obtiene el refrigerante
en estado líquido.
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