Daikin

Daikin lidera el camino
de la eficiencia estacional

Nominal frente a estacional

De la eficiencia nominal...

Hasta ahora, la eficiencia energética de los dispositivos de refrigeración y calefacción se medía en condiciones estandarizadas no reales. Por ejemplo, en los sistemas de climatización, las pruebas se realizaban a una temperatura de 35 °C y a plena capacidad de refrigeración. Esta es la eficiencia energética nominal que, claramente, no representa de forma precisa el uso diario de los sistemas de climatización.

A través del mundo real...

En la realidad, el consumo energético fluctúa con la temperatura exterior, que puede variar significativamente a lo largo de toda una estación de calefacción o refrigeración. Incluso a mediados del verano, la refrigeración no siempre es necesaria. En tales circunstancias, también debería incluirse el consumo energético en los modos de espera para realizar mediciones más precisas. 

A la eficiencia estacional

Sobre esto trata la eficiencia estacional: una medición de la eficiencia energética con las fluctuaciones de temperatura ambiente. Los sistemas de climatización y bombas de calor inteligentes casi nunca necesitarán funcionar a plena capacidad, puesto que pueden adaptar su capacidad de refrigeración y calefacción de forma continua en función de las condiciones exteriores. Y los sistemas de climatización y bombas de calor es de lo que se ocupa Daikin.

De París a Berlín: Ejemplo comparativo

La diferencia entre eficiencia nominal y eficiencia estacional radica entre las pruebas estáticas en laboratorio y el uso en circunstancias reales. Una diferencia que se aprecia en todos los tipos de productos. Por ejemplo, utilizar la relación combustible/kilometraje anunciada para su coche a la hora de planear un viaje puede conducir a sorpresas desagradables. Un depósito de gasolina de 60 litros lleno le duraría en principio 1.000 km, desde París a Berlín o a Barcelona. Pero...¿realmente es así?

Pruebas de laboratorio, pruebas de vueltas y...la realidad

Los números de eficiencia nominal anunciados son el resultado de las pruebas que se realizan en condiciones estables de laboratorio. Con un depósito lleno podrá, sin duda, conducir los 1.000 kilómetros de las 300 vueltas del circuito de carreras de Montecarlo en Mónaco, en un día sin viento y a una velocidad constante. Las condiciones reales del día a día son, por supuesto, muy distintas, y el estado de la carretera y el viento pueden afectar a la eficiencia de su coche. 

Sin sorpresas

Las cosas son muy parecidas en lo que se refiere a bombas de calor y sistemas de climatización. Las mediciones de eficiencia estacional tienen en cuenta los baches de la carretera, las pendientes y el viento, pero desde el punto de vista climático. Precisa y fiable, la medición de eficiencia estacional evita cualquier sorpresa desagradable en su factura energética.

Todas las estaciones, todas las regiones

Distintas temperaturas

En verano, a veces las temperaturas pueden alcanzar los 35 °C, la temperatura con la que se mide la eficiencia nominal en el laboratorio. Pero a menudo, las temperaturas rondarán los 25°C durante una gran parte de la estación de refrigeración. A veces, también descenderán por debajo de la temperatura ambiente media de 21°C. Asimismo, los inviernos europeos ofrecen mucho más que un escenario invariable de nieve y hielo. La eficiencia estacional tiene en cuenta todas estas diferencias de tendencia para lograr una aproximación real y a largo plazo de la verdadera eficiencia energética de los sistemas de climatización y bombas de calor.

Distintas regiones 

Por supuesto, la diferencia estacional de una bomba de calor o sistema de climatización diferirá entre las regiones con una temperatura invernal media de -5 °C frente a aquellas con una temperatura de + 5 °C o +15 °C. Puesto que las temperaturas estivales o invernales medias son muy distintas en Helsinki, París o Atenas, existen distintos valores de eficiencia estacional en cada una de estas regiones. La diferencia se reflejará en las nuevas etiquetas energéticas, que entraron en vigor el 1 de enero de 2013. De esta forma, se puede garantizar un conocimiento verdadero de la factura eléctrica.