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La calidad del aire interior (CAI) mide el estado del aire que respiramos en viviendas, oficinas y edificios. Pasamos cerca del 90 % de nuestro tiempo en espacios cerrados, donde la concentración de contaminantes puede ser entre 2 y 5 veces mayor que en el exterior por falta de una ventilación adecuada.

Madre e hija disfrutan de su hogar con buena calidad del aire

Qué es exactamente la calidad del aire interior

La calidad del aire interior no tiene que ver solo con que “huela bien” dentro de casa. Hace alusión a si el aire que se respira es realmente saludable o si está cargado de contaminantes invisibles.

La CAI evalúa varios factores: presencia de compuestos químicos, partículas en suspensión, niveles de CO₂, humedad y temperatura. Todos influyen en cómo nos sentimos y en cómo funciona el organismo, aunque no siempre se note de inmediato.

A diferencia del exterior, en donde el aire se renueva constantemente, en interiores los contaminantes no se dispersan con la misma facilidad y tienden a acumularse.. Por ejemplo, una cocina sin ventilación adecuada, unos muebles nuevos que emiten compuestos orgánicos volátiles o un sistema de climatización con filtros saturados pueden deteriorar el aire poco a poco y sin señales evidentes.

En España, las exigencias del Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios) proceden de la norma UNE-EN 13779 y del informe CR 1752 del CEN, en donde se establecen los requisitos mínimos de ventilación para garantizar una renovación adecuada del aire. El refuerza estos criterios en obra nueva y rehabilitación. No es solo confort: es una exigencia normativa.

En España, el RITE y el Código Técnico de la Edificación (CTE DB HS3)  establecen los requisitos mínimos de ventilación para garantizar una renovación adecuada del aire en edificios nuevos y rehabilitados. No es solo confort: es una exigencia normativa.

Por qué el aire de tu casa puede ser peor que el de la calle

Cuando hablamos de contaminación, solemos pensar en tráfico y humo industrial. Sin embargo, el mayor riesgo suele estar en interiores, donde pasamos la mayor parte del día.

El riesgo no depende solo de la concentración de contaminantes, sino del tiempo de exposición. Puedes estar diez minutos en una calle con tráfico intenso, pero pasar ocho horas en un espacio cerrado mal ventilado.

Según la OMS, la contaminación del aire, tanto exterior como interior, es uno de los principales riesgos ambientales para la salud. En el caso de los espacios cerrados, diversos organismos internacionales señalan que la concentración de ciertos contaminantes puede duplicar o incluso quintuplicar la del exterior cuando no existe una ventilación adecuada.

En interiores hay fuentes constantes de emisión: pinturas, barnices, productos de limpieza, muebles, textiles, cocina, velas, tabaco o incluso la propia respiración humana en espacios poco ventilados. Sin renovación suficiente, su concentración aumenta de forma progresiva.

La siguiente tabla resume dónde suelen encontrarse los niveles más altos de exposición:

Contaminante

Principal fuente interior

Principal fuente exterior

Rango habitual interior

COV (Compuestos Orgánicos Volátiles)

Pinturas, muebles, productos de limpieza

Emisiones industriales y tráfico

< 0,1 mg/m³ (OMS)

Partículas PM2.5

Cocina y procesos de combustión (gas, biomasa), velas, humo de tabaco

Tráfico, obras

5 µg/m³ de media anual (OMS 2021)

CO₂

Respiración humana y procesos de combustión (cocinas de gas, chimeneas)

Tráfico, industria

< 1000 ppm (recomendación común en edificios)

Alérgenos biológicos

Ácaros, moho, mascotas

Polen

No existe valor universal; control mediante ventilación y humedad < 60 %

Radón

Infiltración desde el terreno a través de la estructura del edificio

Emisión natural del subsuelo

300 Bq/m³ anual (Directiva 2013/59/Euratom)

Humo de tabaco

Tabaco en interiores

-

No existe valor seguro

Humedad relativa

Ventilación insuficiente, respiración, duchas, cocina, secado de ropa

Clima exterior

40-60 % (rango recomendado)

 

Contaminantes del aire interior y sus fuentes

Para mejorar el aire en el hogar, primero hay que saber qué lo está contaminando:

Compuestos orgánicos volátiles (COV)

Los emiten pinturas, barnices, adhesivos, ambientadores y muebles de aglomerado. Algunos, como el formaldehído, pueden irritar las vías respiratorias y afectar a la salud si hay exposición prolongada.

Partículas en suspensión (PM2.5 y PM10)

Se generan al cocinar, al encender velas o incienso, y forman parte del humo del tabaco. Pueden penetrar profundamente en los pulmones.

CO₂

En espacios con muchas personas y poca ventilación, el CO₂ se acumula rápidamente. No es tóxico en niveles habituales, pero provoca somnolencia, falta de concentración y sensación de aire viciado.

Alérgenos biológicos

Ácaros, esporas de moho y caspa de mascotas pueden causar rinitis y asma. Se concentran especialmente en colchones, alfombras y zonas con humedad elevada.

Radón

Es un gas radiactivo natural que se filtra desde el subsuelo. La OMS lo considera una de las principales causas de cáncer de pulmón tras el tabaco. En España, determinadas zonas presentan mayor riesgo, por lo que su control es especialmente relevante.

Mujer enferma junto a un purificador de aire Daikin para mejorar la calidad del aire interior

Cómo afecta la mala calidad del aire interior a tu salud

Los efectos de una mala CAI pueden aparecer en cuestión de horas o tardar años en mostrarse. A corto plazo, es frecuente notar irritación en ojos y garganta, congestión nasal, dolor de cabeza o fatiga. Cuando los síntomas mejoran al salir del edificio y reaparecen al volver, hablamos del llamado “síndrome del edificio enfermo”.

A largo plazo, la exposición continuada a contaminantes puede agravar el asma, favorecer alergias crónicas y aumentar el riesgo de enfermedades respiratorias. En el caso del radón o del humo de tabaco, el riesgo es aún mayor.

Los niños, las personas mayores y quienes padecen enfermedades respiratorias son los más vulnerables. Y son, precisamente, quienes más tiempo pasan en interiores.

Qué dice la normativa española sobre la calidad del aire interior

En obra nueva, la calidad del aire interior no es opcional. El RITE exige sistemas que garanticen caudales mínimos de ventilación en función del uso y ocupación del edificio. El CTE DB-HS3 anteriormente mencionado establece requisitos específicos en viviendas, con el objetivo de mejorar el confort, proteger la salud y asegurar condiciones mínimas de salubridad en los edificios.

El problema es que la mayor parte del parque inmobiliario español es anterior a estas exigencias. Muchas viviendas funcionan todavía con ventilación natural insuficiente o sistemas obsoletos.

En otras palabras: la normativa ha avanzado más rápido que buena parte del parque inmobiliario.

Hombre en su despacho junto a un purificador de aire Daikin

Cómo mejorar la calidad del aire en tu hogar: lo que funciona de verdad

Abrir las ventanas ayuda, pero no siempre es suficiente. Además, tiene limitaciones evidentes: ruido, contaminación exterior, frío en invierno o calor en verano. La ventilación mecánica con recuperación de calor permite renovar el aire sin pérdidas energéticas significativas. Los sistemas de ventilación Daikin integran ventilación y filtración en un único equipo, evitando soluciones parciales que no resuelven el problema completo.

Desde el punto de vista técnico, las medidas más eficaces incluyen:

Ventilación mecánica con filtración

Permite renovar el aire de forma constante sin depender del exterior. Los sistemas de climatización avanzados integran filtros capaces de retener partículas y alérgenos, mejorando la calidad del aire de forma continua.

Purificadores de aire

Son útiles como refuerzo en habitaciones concretas o en hogares con personas alérgicas. Su eficacia depende del tipo de filtro y del mantenimiento.

Mantenimiento del sistema de climatización

Aquí hay un aspecto clave que los fabricantes conocen bien: un equipo con filtros saturados deja de filtrar correctamente e incluso puede convertirse en fuente de partículas.En revisiones técnicas es habitual encontrar filtros que llevan más de un año sin sustituirse. Un filtro saturado simplemente deja de filtrar.

“La revisión técnica del sistema no debería limitarse al filtro. Daikin ha desarrollado el programa Daikin Refilter precisamente porque en las auditorías de instalaciones detectaban de forma sistemática equipos mal ajustados que, pese a funcionar correctamente, no renovaban el aire con la eficacia necesaria”.

Desde la perspectiva de Daikin, la calidad del aire interior no es un accesorio del sistema de climatización, sino parte central del diseño. Integrar ventilación y filtración en el mismo sistema evita soluciones aisladas que no resuelven el problema completo.

Preguntas frecuentes sobre la calidad del aire interior

¿Es verdad que el aire de mi casa está más contaminado que el de la calle?

Diversos organismos internacionales, incluidos la OMS y la Agencia Europea de Medio Ambiente, advierten de que la concentración de ciertos contaminantes en interiores puede duplicar o quintuplicar la del exterior cuando no existe ventilación adecuada.

¿Qué problemas de salud puede causar un aire interior de mala calidad?

Desde irritación y fatiga a corto plazo hasta agravamiento de enfermedades respiratorias a largo plazo. En casos de exposición prolongada a radón o humo de tabaco, el riesgo es todavía más grave.

¿Cómo puedo saber si el aire de mi casa es malo?

La congestión frecuente al despertar, la sensación de aire cargado o el empeoramiento de alergias en interiores son las señales más habituales. Los medidores de CO₂ y de partículas ofrecen una referencia objetiva. Asimismo, algunos sistemas de climatización incorporan monitorización en tiempo real.

¿Basta con abrir las ventanas para mejorar la calidad del aire interior?

Ventilar ayuda, pero no garantiza un control constante. Una ventilación mecánica con filtración asegura renovación continua y controlada durante todo el año, independientemente de las condiciones exteriores.

¿Puedo mejorar la calidad del aire interior sin aumentar el consumo energético?

Sí. La clave está en ventilar de forma controlada y con filtración. Los sistemas de ventilación mecánica con recuperación de calor permiten renovar el aire interior manteniendo buena parte de la energía, y algunos equipos integran control inteligente para ajustar caudales según la necesidad real.

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