4 errores que aumentan el consumo de tu calefacción
Te damos 4 consejos para dejar de desperdiciar energía y dinero al intentar mantener tu hogar cálido durante el invierno.

Seguro que has vivido una de estas dos situaciones: o bien parece que pones la temperatura al máximo, pero sientes que el calor no se reparte bien, o lo que es peor, cuando llega la factura parece que estás climatizando todo el barrio. Frustrante, ¿verdad?
La buena noticia es que esto no tiene por qué ser así. Muchos de estos problemas se deben a errores comunes que cometemos sin darnos cuenta o a pequeños detalles que pasamos por alto. Por eso, en este artículo descubrirás trucos sencillos para optimizar el uso de tu calefacción, y te contaremos los despistes más frecuentes que disparan el consumo y cómo evitarlos. Hacer una revisión y mantenimiento periódico de nuestro equipo de aerotermia es clave para un buen funcionamiento.
Conoce a tu calefacción (y no le pidas milagros)
No importa si tienes radiadores de toda la vida, suelo radiante de última generación o te has pasado a la aerotermia, conocer cómo funciona cada sistema es esencial para no desperdiciar energía ni dinero.
Cada equipo tiene sus peculiaridades. Los radiadores, por ejemplo, calientan rápido, pero necesitan espacio libre a su alrededor para que el aire circule bien (sí, ese mueble pegado al radiador es parte del problema).
El suelo radiante, en cambio, es lento pero mantiene el calor de forma uniforme, ideal para quienes buscan una temperatura moderada y constante. Y si tienes aerotermia, estás en modo eficiencia máxima, ya que el consumo de la aerotermia es el más bajo, siempre que ajustes correctamente su potencia según el tamaño de tu vivienda.
La clave está en no pedirle peras al olmo. Si un día de frío polar decides programar tu termostato a 30 °C pensando que la casa se calentará antes, lo único que conseguirás es que tu sistema trabaje a tope durante más tiempo, gastando más energía. La temperatura ideal para que te sientas cómodo ronda los 20-22 °C. En este artículo te explicamos en detalle cuál es la temperatura ideal para cada estancia durante el invierno.

Los trucos que verdaderamente marcan la diferencia
1. Aísla tu hogar como un profesional (o casi)
No hay calefacción que gane la batalla si tu casa tiene corrientes de aire por doquier. Revisa las ventanas y puertas. Si sientes que entra aire, invierte en burletes o selladores, son baratos y fáciles de instalar. Además, coloca cortinas gruesas o dobles en las ventanas, porque ayudan a retener el calor dentro de casa.
2. Ventila con cabeza
¿Eres de los que abre todas las ventanas durante media hora "para ventilar"? Error. En invierno, ventilar eficientemente requiere un poco más de estrategia. Abre solo una o dos ventanas durante 5-10 minutos, lo suficiente para renovar el aire sin enfriar toda la casa. Y aprovecha a hacerlo al mediodía o algo más tarde, cuando la temperatura suele ser un poco más alta.
3. Reorganiza tus muebles
Puede que tengas un sofá comodísimo, pero si está bloqueando un radiador, no estás aprovechando bien el calor. Déjalos libres, necesitan espacio para que el aire caliente circule y llegue al resto de la estancia.

4. Usa el termostato como aliado
Aprende a programar tu termostato para garantizar un funcionamiento eficiente de tu calefacción. Por ejemplo, establece horarios para que se encienda un poco antes de que llegues a casa y se apague cuando te vayas a dormir. Si trabajas en horarios fijos, aprovechar los modos "eco" o las franjas horarias puede ser tu gran truco para no gastar de más ni pasar frío.
Onecta es una aplicación desarrollada por Daikin que permite controlar y monitorear el estado de los sistemas de calefacción y aire acondicionado de Daikin desde cualquier lugar y en cualquier momento. Es compatible con unidades como las bombas de calor Altherma y las calderas de gas Altherma conectadas. Simplemente conecta tu unidad a la conexión Wi-Fi y descarga la aplicación para controlar el termostato.
Los 4 errores típicos que nunca más cometerás
Todos hemos caído en estos despistes alguna vez, pero la clave para disfrutar de una calefacción eficiente es aprender de ellos y no repetirlos. Aquí tienes un repaso a los errores más comunes, esos que hacen que tu calefacción se esfuerce más de la cuenta… y tu factura también.
- Subir la temperatura como si no hubiera un mañana: Este es un clásico. Hace frío, llegas a casa y lo primero que haces es poner el termostato a 28 °C pensando que se calentará antes. Spoiler: no funciona así. Los sistemas de calefacción tienen un ritmo constante de calentamiento, y lo único que consigues es que trabajen más tiempo sin necesidad, gastando más energía (y euros).
- Olvidarte de las corrientes de aire: Es como intentar llenar un cubo que tiene agujeros. Así que revisa bien los puntos de fuga y séllalos. No subestimes el poder de un buen aislamiento de puertas y ventanas.
- No realizar mantenimiento al sistema: Radiadores con aire acumulado, filtros sucios o unidades exteriores sin limpiar hacen que el sistema no esté a pleno rendimiento… ¿El resultado? Más consumo y menos calor. Haz una revisión al inicio de cada temporada de invierno y llama a un profesional para asegurarte de que todo funciona como debería. En Daikin te damos la opción de contratar el mantenimiento para tu equipo y tenerlo a punto siempre. Infórmate aquí sobre los packs de mantenimiento.
- Bloquear los radiadores (sin darte cuenta): Colocar muebles, cortinas o incluso la ropa húmeda para "aprovechar el calor" sobre un radiador es todo un sabotaje. Estas barreras impiden que el calor llegue de manera uniforme al resto de la vivienda, haciendo que el espacio tarde mucho más en calentarse.
Pequeños errores como estos al usar la calefacción pueden acabar afectando más de lo que crees. Para empezar, tu factura sube innecesariamente. Además, el planeta paga el precio con mayores emisiones de CO2, sobre todo si no usas energías renovables.
Optimizar el uso de la calefacción no es complicado. Conociendo tu sistema, evitando errores comunes y aplicando trucos simples, puedes disfrutar de un hogar más cálido, ahorrar en tus gastos y reducir tu huella ambiental. Todo empieza con pequeños cambios que, sumados, tienen un gran impacto.
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